Durante la operación de PFV, la identificación temprana de anomalías es un factor determinante para evitar la degradación acelerada de los activos solares. En el ecosistema solar de nuestro país, las incidencias más comunes no siempre se manifiestan como eventos de gran envergadura, a menudo aparecen como pérdidas paulatinas de eficiencia en los diferentes componentes eléctricos. Fenómenos como los Puntos Calientes (Hotspots) y diversas anomalías en módulos, derivadas de micro fisuras o fallas en las celdas, pueden comprometer la integridad estructural del panel, si no son detectadas a tiempo para su intervención. En Delta Activos, empleamos drones de última generación como lo es el DJI Matrice 4T para termografías aéreas de alta resolución, complementadas con un procesamiento avanzado de imágenes mediante un software especializado. A esto se suma el desafío de la Suciedad (Soiling), un factor crítico en diversas regiones de Chile, en donde la acumulación de polvo puede reducir el Performance Ratio de manera drástica, si no se cuenta con un programa de limpieza estratégicamente planificado.
Al traspasar la superficie de los módulos solares, se encuentra el corazón de la conversión energética, que presenta sus propios desafíos como la disponibilidad de los inversores. Estos equipos se encuentran sometidos a regímenes de operación exigentes y variaciones térmicas extremas, que requieren de una inspección técnica constante de sus componentes internos y de su sistema de ventilación para evitar paradas no programadas en las horas de máxima radiación. Sin embargo, muchas de las pérdidas de energía más difíciles de detectar tienen su origen en problemas de cableado y conexionado. Errores como la polaridad invertida, problemas en la aislación del sistema, conectores sueltos o dañados por una deficiente gestión de cables, MC-4 sobrecalentados que generan caídas de tensión y riesgos de arcos eléctricos, merman la producción y ponen en peligro tanto la seguridad física de las instalaciones como la del personal especializado en terreno. Ante estos escenarios, nuestros equipos técnicos utilizan diferentes instrumentos de precisión como Telurómetros, Megómetros y Cámaras Termográficas manuales para certificar la integridad de cada circuito y la robustez operativa de la planta.
Un análisis riguroso de la infraestructura fotovoltaica también debe considerar las posibles deficiencias estructurales y de diseño. Desajustes en los sistemas de seguimiento (Trackers) o torques deficientes en las estructuras de soporte pueden derivar en deformaciones mecánicas que afectan la orientación óptima de los módulos solares, limitando el aprovechamiento del recurso solar. Para diagnosticar y corregir estas desviaciones con exactitud, revisamos las marcas de torque y realizamos análisis de Curvas I-V utilizando nuestro Trazador Fluke PVA-1500HE 2. Esta tecnología nos permite identificar si la pérdida de rendimiento es por un factor de diseño, sombreado o es la degradación intrínseca de los paneles. En Delta Activos, comprendemos que un servicio de O&M de excelencia consiste en transformar todos estos diagnósticos técnicos en planes de acción inmediatos. Nuestra metodología de trabajo combina el mantenimiento predictivo avanzado con una alta capacidad de respuesta en terreno para corregir y normalizar desde fallas en los strings hasta la reconfiguración de un inversor.
Al mitigar estas fallas comunes mediante un control técnico exhaustivo, garantizamos a todos nuestros clientes que se mantenga estable la disponibilidad operativa y financiera a largo plazo de sus activos solares. El control y precisión en el diagnóstico, respaldado por nuestro equipamiento de vanguardia, es el primer paso para entregar Energía Confiable.


